jueves, 19 de agosto de 2010

Reflexión sobre “La Génesis social de la mirada”

El arte, lejos de ser aquella ilusoria tierra de ingenuidad, paz y belleza, es sólo un sistema de engranajes que, con el tiempo, ha logrado posicionarse alto en el sistema consumista de las sociedades más “civilizadas” y altas del planeta.
El arte, siempre ha sido un lujo, mayormente de la parte social con alto poder adquisitivo y que puede disfrutar de ello, porque esto es el arte, un lujo; para las masas quedan las artesanías, el folklore. En parte porque el arte es un producto caro, en parte porque a la masa no le importa cultivarse, no le interesa pensar ni profundizar en el arte.

Lejos de ser el artista un mesías que ha venido a salvar al hombre, es un pequeño engrane en el sistema del arte, un esclavo de un sistema que no le destina más que la labor de obrero que realiza lo que se le pide, porque cualquier artista que quiera sobresalir, tiene que aprender a jugar el juego y ser parte de él, incluso los que intentan estar fuera de este juego, de alguna u otra manera, se encuentran dentro de él. El arte es una especie de mafia y un dios que está en todos lados y es difícil escapar de él.

La temática del arte está siempre ligada a su época, su entorno, los acontecimientos de su presente, su política y de su sociedad, esta última se encarga de leer, más bien, intenta interpretar, lo que el artista trató de transmitir, aunque como dijera Octavio Paz "(...) La obra de arte es siempre infiel a su creador. La obra de arte dice algo distinto a lo que se propuso decir el artista. (...). El arte es un más allá; el arte dice algo más y, casi siempre, algo distinto, de aquello que el artista quiso decir. (...)".

Lizbeth P.G.

1 comentario:

  1. ¿en el papel que jugarás o juegas como artista, que importancia tendrá que tus obras estén evaluadas en sumas altas de dinero?

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