lunes, 30 de agosto de 2010

“Los efectos admirables de la imagen barroca”

“Los efectos admirables de la imagen barroca”



Por Daniela Boueché



El texto habla de cómo la iglesia y la Corona llegan a comprender que tiene que ser más tolerante en sus políticas hacia la imagen si quería extender e intensificar su poder y dominio sobre el clero mexicano, para lograr someter a la religión ante el poder y a los obispos a la tradición, pero sabían a su vez que debían conservar hasta cierto punto los rituales tradicionales y las formas de devoción popular si no querían un enfrentamiento o un rechazo inmediato. Se prohibió definitivamente toda “relación” entre el paganismo antiguo y el nuevo cristianismo, eran totalmente incompatibles, ya que se sabía que de lograr que todos adoptasen una misma creencia y mismas prácticas, se podría lograr un visión “social, un plan “político” y lo más relevante (sin quitarle mérito a ninguna de las dos anteriores) una misma religión. Es así como se llega al plan de crear una instalación inspirada en sus modelos europeos pero que incluyera en ella la idea del pueblo indígena, para que éstos, llegado el momento, pudieran sentir un contacto más directo con la “pieza” y que ésta tuviera un mejor recibimiento por parte del pueblo. La instalación ( término que en ese entonces no era considerado como tal) hoy se sabe que ayudo en gran parte a darle a esa imagen el carácter de misteriosa y milagrosa, al ser desconocida y ajena para el nuevo “espectador”, a diferencia de otros intentos previos de imágenes milagrosas, esta vez se preocuparon por no dejar que quedara evidencia alguna de su elaboración por lo cual no se le pudo categorizar como una superstición, sino que por el contrario, la mayoría de los indígenas lo aceptó como un hecho, intención buscada desde un principio. Se les ofrecía a los indígenas una forma de cristianismo más fácil de comprender y mas compatible con sus tradiciones, con sus características de seres humanos y ya no tanto de dioses, se les invitaba a rendirle culto a un nuevo (a) ser supremo y dar así paso a lo sobrenatural de la imagen, es decir, darle cuerpo o forma a aquello que se consideraba cuestión del espíritu, a la fe, sus dioses y creencias por fin tenían una forma física. Pero no contaban con que se regresaría en cierto punto a la satanización del culto, porque aunque todos tenían ya una misma creencia o imagen, le seguían rindiendo culto a ésta como a sus antiguos dioses por medio de peregrinaciones en la mayoría de los casos. Este suceso de poner al alcance de los indígenas a su virgen, solo dio lugar a que se comenzara con la reproducción de imágenes al mayoreo, lo cual a su vez provoca que el “ser divino” se encuentre nuevamente entre los simples mortales al ponerlo tan a su alcance, una relación más directa, pero que hace que la imagen pierda valor, al sacarla de contexto, de los lugares sagrados, aquellas que eran consideradas milagrosas eran las que eran “visitadas” y no “adquiridas”. Toda esta producción de imágenes llegó hasta el punto de que eran supervisadas para evitar que errores de una mano humana hicieran perder el carácter de perfección y dignidad de ser admiradas y en especial, de ser adoradas, comienza la explotación de la imagen, se reproduce, se supervisan, se le pone precio a la fe y posteriormente se distribuyen, algo así como milagros a domicilio, 24 hrs. al día y al alcance de tu mano.

Se da pie a la elaboración ya no solo de una figura importante como ícono, sino que no conformes, se crean achichincles ( o mas formalmente conocidos como séquitos) , que le ayuden a la imagen principal a cargar con las múltiples peticiones de todo un pueblo, se crean los santos, formas más sencillas y humanas, un cambio de imagen-milagro hacia imagen-memoria, ya no tiene tanta relevancia en si la imagen o el busto, sino el contexto detrás de éste, ese acercamiento que se logra con la persona común y corriente y que se pone al alcance hasta del campesino más humilde; se comprende el poder de la absorción de la religiosidad por parte del pueblo, del “comodismo” de poder tener los milagros tan deseados en la comodidad de tu hogar, por ejemplo “San Temoc” la tan utilizada imagen de un jugador de fútbol caracterizado como un santo, no es otra cosa que la adaptación que el pueblo ha tenido hacia la religión.

Es así como la imagen religiosa va perdiendo su valor de sobrenatural para convertirse en nada más que un instrumento de evangelización, que ayuda a multiplicar y a difundir historias sagradas, imágenes que invadieron y saturaron nuestra cotidianeidad y se convirtieron en objetos familiares, un objeto común pero que creó rupturas en su momento por la ignorancia de un pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario