Categorizar, especificar, facturar, clasificar, obligar, definir…palabras, tan parecidas, repetidas y limitantes.
Creo en la experiencia estética indefinible.
Hablemos de la experiencia practica de comprensión de la percepción artistica, tratando de dejar abajo los niveles de intelectualismo o status social, creo que la experiencia estética es per se, al hablar de un gusto educado, de una visión costumbrista y cómoda caemos como observadores en un punto incomodo de enajenación, el modo de traducción y critica de obras se basan comúnmente en elementos claramente identificables, nos han moldeado la mirada con definiciones llenas de obviedad y sentidos de satisfacción insaciable.
La valoración del arte la definen unos cuantos, la abrazan los necesitados de códigos y el mercado se encarga de la satisfacción artística.
Karen Rodríguez Méndez
¿como propones que el arte funcione fuera de un sistema de mercado?
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